En el famoso y fundamental texto “Duelo y Melancolía”, Freud trata de llegar a una mejor comprensión de la melancolía (psicosis distímica) y, para ello, se vale de la comparación con el duelo normal (neurótico). Es decir que en la melancolía no sé da un duelo normal sino lo que llamamos “duelo patológico”. Pero también debe tenerse en cuenta que, aun en las personas normales (neuróticos), en algunos casos puede llegarse a dar un duelo patológico (como el de la melancolía).
A continuación veremos las diferencias más relevantes entre el duelo normal (neurótico) y el duelo patológico (generalmente de la melancolía).
Duelo normal:
Consideramos “duelo normal” al proceso normal que se produce luego de la pérdida real de un objeto amado. Este tipo de duelo no se considera patológico y pasado cierto tiempo se lo superará.
Básicamente hay tres momentos cronológicos en este proceso: La negación, la ira y finalmente la aceptación.
En el primer momento (negación), la persona se niega a aceptar la pérdida. El objeto amado esta idealizado por el sujeto, quien ve a ese objeto como perfecto. Y ante la perdida del mismo se pregunta “¿qué voy a hacer ahora sin ese objeto amado?”.
En el segundo momento (ira), aparece el odio hacia ese objeto. El sujeto culpa al objeto por haberlo abandonado.
En el tercer momento, la persona empieza a aceptar que ya no tendrá a ese objeto. En el proceso de duelo, el examen de la realidad ha mostrado que el objeto amado no existe ya y demanda que la libido abandone todas sus relaciones con este objeto. Esto se va dando paulatinamente, con gran gasto de tiempo y de energía psíquica, continuando mientras tanto la existencia del objeto en lo psíquico.
Freud dice que, en este proceso, el sujeto (neurótico) necesita que los demás lo reubiquen narcisísticamente. Necesita de los otros para poder salir de esa situación de duelo. Y una vez que se reubica narcisísticamente, puede volver a elegir un nuevo objeto.
En resumen, el trabajo de duelo normal es la posibilidad de desprenderse del objeto para volver a elegir otro.
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Lic. Daniel A. Fernández – PSICÓLOGO
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miércoles, 22 de junio de 2011
miércoles, 4 de mayo de 2011
La Adicción al Tabaco ¿Qué es?
Cuando la persona deja de suministrarle al organismo las sustancias que contiene el tabaco, que tienen un efecto fuertemente estimulante, y también sedante del SNC (sistema nervioso central) se produce en ella como consecuencia el “síndrome de abstinencia” producto del cual el adicto al tabaco sufre de distintos síntomas a saber:
- Dolor de cabeza (el más común de todos)
- Deseo, ansia, compulsión(tensión que le exige física y psíquicamente fumar)
- Puede sentir mareo (vértigo)
- la persona siente irritación
- Siente desequilibrio físico, esto se manifiesta comúnmente como temblor(de su cuerpo-del interior de su cuerpo)
- Suelen temblar sus manos
- La persona se siente rara
- Comienza a percibir distintos los olores y sabores, como si se trataran de experiencias nuevas(las distingue en la mayor intensidad con que las percibe)
- También hay pérdida de apetito, o aumento de éste producto de la ansiedad
- A veces el malestar se manifiesta en su estómago (suele sentir náuseas o vómitos)
- Siente que su aparato respiratorio le muestra la carencia del cigarrillo en forma de tos, carraspera, dolor, ardor
- Siente aletargamiento, cansancio, debilidad
- Suele sentir también sudor en las manos.
- Suele no saber qué hacer o donde poner sus manos, siente ansiedad por ello.
El síndrome de abstinencia aparece ya a las horas de dejar de fumar, y va in crescendo hasta tener un máximo aproximadamente entre el día y medio y los dos días y medio, desde la carencia del cigarrillo.
Por ello es muy importante que la persona esté preparada para esto, para así no ceder a la compulsión, a la ansiedad. Va a contrarrestar esto haciendo ejercicios aunque le cuesten y mucho. Una caminata es óptima. Beber mucho líquido, rodearse de gente que no fuma. Informar a sus amigos y conocidos, familiares y todo aquel que conozca y que esté cerca, de su decisión de no volver a fumar, para que se abstengan de hacerlo en su presencia. Y para que le incentiven a no volver a fumar.
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